miércoles, 1 de mayo de 2013

MÁS VALE TARDE QUE NUNCA. PERO ES MEJOR QUE NUNCA SEA TARDE


Actualmente la gran mayoría de nosotros somos seres estresados, por nuestras cabezas no hacen más que revolotear ideas, que haceres pendientes para mejorar como personas, o por lo menos en mi caso. En estos momentos hay mucha gente que se siente un poco perdida, un tanto inservible por el mero hecho de no tener un puesto de trabajo. Supongo que sabréis que todo pensamiento estresante que pase y se mantenga por vuestras mentes perjudica claramente al rendimiento físico diario y por descontado a la expectativa final  de estado físico al final de un ciclo.
Para un instante y tengas lo que tengas en esa cabecita desglósala según grado de importancia y luego decide cómo vas a proceder para cumplir cada paso fijado.
Muchas veces nos centramos en las cosas urgentes que creemos que son las verdaderamente importantes y por ello tratamos de remediarlas enseguida. Pero, en nuestra cabeza siguen persistiendo cosas importantes que fueron solapadas por aquellas urgentes. Ponle hora a estas cosas importantes que te rondan, no dejes que lleguen a alcanzar el grado de urgentes, busca un poquito de tiempo. Un ejemplo, sencillo, para los corredores es de vital importancia el mantenimiento muscular a partir de estiramientos y sesiones de fisio, sin embargo casi siempre nos decimos, “ya iré, una semana más no pasa nada, todavía no me noto tan mal”, hasta que a menudo acabamos llamando para concertar cita por lesión.
Así que a partir de ahora, distingue lo importante de lo aparentemente urgente y haz caso al dicho: “"Los asuntos que apremian impiden ver lo importante”.  Trata de delegar ciertas tareas diarias a algún componente de tu familia y comparte con ellos otras. Podrás rendir más en lo verdaderamente importante para ti.