lunes, 20 de mayo de 2013

2ªParte. EL AUTÉNTICO ATLETA. SACRIFICIO Y CONSTANCIA


SSACRIFICO: “Sin sacrificio, no es posible triunfar”
Para hacer más amena  esta narración dedicada a los atletas auténticos en este punto fundamental sobre el SACRIFICIO  me ayudaré de la historia de uno de los grandes fondistas  españoles que tuve la suerte de descubrir y entrenar, Carlos de la Torre; especialmente porque es un ejemplo de sacrificio y humildad muy difícil de superar  dentro de los parámetros de nuestra cultura. Como sabéis las posibilidades de esfuerzo humano no pueden desvincularse de sus contextos culturales que conforman buena parte de nuestra personalidad. Así muchas  actividades cotidianas en algunos países muy pobres de África  serían casi  proezas para los ciudadanos acomodados de los países avanzados. Sabemos que está circunstancia, junto a la utilización de sistemas modernos de entrenamiento, están detrás del éxito del fondo Africano en las últimas décadas, pero nosotros debemos circunscribirnos a nuestro ambiente europeo porque es el espacio en el que realizamos nuestro trabajo; aunque ciertamente aprendemos mucho por contraste con pueblos que necesitan hacer muchas más sacrificios que nosotros para sobrevivir,  especialmente cuando la competición atlética pueda ser una salida de la miseria endémica.
C. De la Torre inicia la práctica atlética con 21 años, nunca antes había practicado atletismo y tres años más tarde (91)  se proclama campeón de España absoluto de 10.000m,  representando a España en los JJ.OO al año siguiente, con sólo cuatro de entrenamiento sistemático.  Solo unos meses después de empezar a entrenarse  me expresa su deseo de “Intentar  los objetivos más ambiciosos posibles“ y diseño un programa de 13 secciones semanales,  5  de ellas (de lunes a viernes) de 40´de CC suave que realizaba a las  7 de la madrugada antes de comenzar su trabajo como fontanero. La segunda sección la efectuaba al salir de trabajar de apenas unos 60’ de duración. Este esquema temporal se mantiene hasta que consigue participar en los JJ.OO y puede entonces mejorar las condiciones de vida.
Durante 10 años de entrenamiento constante, nunca le oí quejarse de la lluvia  (y en Galicia llueve con frecuencia) ni del Sol, ni de los circuitos, ni de ninguna circunstancia relacionada con el principio “todos los días hay que entrenar lo mejor que se pueda”.
“Deberías salir a divertirte algún fin de semana”, le comenté una vez, y su respuesta fue tajante: “las diversiones pueden esperar” Era tal el  hambre de triunfar lo que posibilitaba que Carlos hacia fácil lo difícil, y  convertía en hábitos cotidianos  acciones que a la mayoría se nos antojan sacrificios casi imposibles. Algunos de estos hábitos  relacionados con el descanso suficiente para estar en las mejores condiciones de entrenarse al siguiente día, pueden parecernos  muy normales, pero son pocos los atletas que cumplen escrupulosamente la norma, que resisten las tentaciones de salir por las noches, que madrugan todos los días y salen a correr sin mirar si el cielo amenaza lluvia y llevan a la práctica saludables hábitos para prevenir fatigas extras y minimizas riesgos de lesiones o enfermedades típicas.
Suele decirse que sacrificio supone un esfuerzo extraordinario para alcanzar importantes objetivos, venciendo otras tendencias o intereses. Es una manera de oponernos a la ley de la comodidad, la tendencia hacia lo fácil y placentero y la pereza de remontar el vuelo y ponerse manos a la obra de de cada día. Pero para el atleta, sacrificarse  es su forma de vida: adiestrase, descansar adecuadamente, procurarse hábitos dietéticos saludables, conforman un estilo de vida que le comprometen completamente, posiblemente  hasta llegar a amar esa manera de vivir, un estilo de vida que elige y asume y… probablemente le hace feliz.

2CONSTANCIA   “La  constancia es el secreto del éxito” (J.F. Kenedy)
Podrías hablar de miles de principios fundamentales para desarrollar de la mejor manera posible las capacidades atléticas, que si no ponemos la CONSTANCIA en el base de todo, no servirían de nada.
Para conseguir sus objetivos el atleta tiene que dosificar sus esfuerzos distribuyéndolos en tantas secciones de trabajo como aconseje  principios  programáticos como el de supercompensación, alternancia y todas las leyes adaptativas.  La ley de la Constancia recoge presupuestos temporales dispuestos por los fenómenos fisiológicos para adaptar los esfuerzos y como la experiencia demuestra que se necesitan varios años de trabajo diario, progresivo y especifico para conseguir objetivos importantes, y no existen otras fórmulas  alternativas que sustituyan al trabajo periódico y constante. No existen mecanismos extraordinarios para cambiar nuestra organización biológica para adaptarse a esfuerzos más exigentes sino a través de asumir posibilidades homeostáticas en las que son posibles esos esfuerzos, siguiendo leyes biológicas bien conocidas.   .
En todo caso la organización biológica dispone de muchos mecanismos  estructurados en distintas escalas temporales para dar respuesta a una muy amplia gama de retos o esfuerzos diferentes, a la vez que puede adaptarse mejorando las respuestas posibles bajo una presión estimulativa  constante, muy persistente en el tiempo. Esta condición temporal no puede ser sustituida por otros presupuestos. Además es necesario que los estímulos (entrenamiento) cumplan otras leyes (recogidas en los principios fundamentales del entrenamiento) para producir cambios específicos o buscados. Pero siempre es la constancia o persistencia temporal de los estímulos la ley que permite el progreso.  


                                          http://www.iaaf.org/athletes/spain/carlos-de-la-torre-644