miércoles, 27 de febrero de 2013

CAP. 1. CÓMO SURGIÓ LA IDEA DEL PRINCIPIO DE AEROBIZACIÓN CONTINUA Y CÓMO EVOLUCIONÓ


1__ Últimos coletazos de la desintegración metabólica
Cuando comenzaba a entrenar a algunos atletas que fueron Olímpicos (como Carlos de la Torre), a finales de los 80’s  entendía que el desarrollo de la resistencia podría organizarse de forma mucha más eficaz que la propuesta por  el sistema clásico (imperante hasta la entrada de este siglo) caracterizado por algunos principios muy contradictorios con la lógica metabólica, y desde luego apoyándose en artificialismos absurdos como:
·         Una separación brusca de las capacidades de los metabolismos aeróbicos y anaeróbicos, contradiciendo en la práctica el principio de unidad metabólica, que jamás podría justificarse como una mera estrategia metodología  o de sistematización.
·         La ¿hipótesis? De  separar claramente cada temporada en dos etapas,  caracterizadas por emplear mucho volumen (y poca intensidad) en la primera y cambiar drásticamente esas relaciones en la segunda,  con el pretexto de que la primera era una condición fundamental para la segunda, y sin plantearse siquiera otras posibilidades. Vuelve a ser una consecuencia de la desintegración metabólica reinante.
·         Se actuaba como si “capacidades aeróbicas y anaeróbicas pudiesen aislarse y desarrollarse por separado” y hasta se sugerían proporciones de “entrenamientos aeróbicos y anaeróbicos idóneos para cada especialidad atlética”, en función de estimaciones sobre las necesidades  de estas especialidades. Pero ¿cómo se calculaban estos porcentajes? ¿Cómo se podría discutir sobre necesidades aeróbico-anaeróbico de una u otra especialidad  en épocas en las que ni se conocía el  análisis del flujo metabólico por diferentes enzimas y vías?  Hablamos de técnicas que no se desarrollan suficientemente hasta los 90’s y que todavía siguen sofisticándose.
Como ejemplo de esta tendencia a atrincherarse en posiciones establecidas, aunque no tengan ningún fundamento científico señalemos como a mediados de los años 90’  en la ENE  (Madrid)  fijaba la relación aeróbico/anaeróbico  en el 50%/50%  para  la especialidad de los 1500m, incluso el profesor titular de mediofondo  suponía que  la diferencia entre J.L. González y Abascal en torno a un 2% en esta relación. No deja de ser curioso cuando en la misma década ya se están publicando experiencias basadas en el análisis del flujo enzimático, que fijan la relación  50% /50% en los 400m lisos  ().
A Estos profesores (Pascuas P. y Ballesteros)  de la ENE en el año 1995 les planteé un problema de la entrenabilidad con el que me encontraba programando entrenamientos para mi atleta C. de la Torre cuando la evolución lógica del entrenamiento de un especialista de 10.000m (olímpico)  alcanza altas cotas de desarrollo de intensidad. Todavía entonces  estaba influido por los postulados clásicos que inducen a separar dogmáticamente  compartimentos aeróbicos y anaeróbicos, casi sin solución de continuidad.  Les pregunté a estos profesores:
¿Existe alguna posibilidad de que un alta de intensidad del entrenamiento del especialista de 10.000 m  produzca adaptaciones anaeróbicas contraproducentes para máxima eficacia energética competitiva del 10.000m?
Ambos coincidieron en la respuesta: debes investigar.  
Resumen anterior  A la luz de la teoría clásica, que no respeta el principio de unidad metabólica, encontramos muchas dudas a la hora de programar  los niveles ideales de la intensidad conforme avanza la maestría atlética, y las exigencias de los objetivos (olímpicos) sugieren la posibilidad de seguir incrementando la intensidad de carga ya en zonas  denominadas anaeróbicas”….  Y se plantea la cuestión a los profesores  de la ENE (Madrid, 95) Y empieza en debate.
2- NO HAY ANAEROBIZACIÓN
Pero entonces no lo sabíamos, y yo preguntaba  como un estudiante aplicado sin saber que estaba metiendo el terreno de los DOGMAS aceptados  sin demostración por la teoría del entrenamiento, y utilizaba esos dogmas para fundamentar mis preguntas sin comprender que eran verdaderos atentados contra leyes bioquímicas  que organizan la estructura metabólica. Y con esta advertencia reproduzco ese debate absurdo:
¿Si la acumulación de lactatos / acidez láctica  (no se diferencia por entonces, sino que se consideraban equivalentes)  es la principal causa de fatiga muscular (error) , no deberíamos replantearnos PROMOVER  adaptaciones que puedan aumentar esta tendencia para especialidades de resistencia media  (medio fondo, 5000m, 10.000m y medio maratón)? ;  Y si el especialista de 10.000m desarrolla una alta capacidad de promover la vía glucolítica anaeróbica, que a su vez  va aumentando la concentración de lactatos ¿No partiría de una situación predispuesta a producir más lactatos cuando compite, precisamente por estimular en exceso la vía anaeróbica láctica?  (Demostraremos que también es un error)
Y  los dos profesores y reconocidos eruditos  de la resistencia de la época, sólo me sugieren que “experimente”, sin advertir los errores conceptuales implícitos en las preguntas. Siendo actualmente bastante claro que  ni los lactatos son fatigantes  (con algunos matices, que consideramos porque no merece la pena),  ni la acidez es causa directa de la fatiga (que ya está establecida con desviaciones de menos de 3 décimas de pH, mientras que posibilidad fatigante de la acidez, principalmente por desactivación enzimática, se produce de forma abrupta sobre una caída de 5 décimas de pH  _por empezar a afectar al plegamiento de las proteínas enzimáticas_ ) y por tanto las cuestiones se están fundando en errores sustanciales, aun siendo la doctrina dominante.
Al margen de la participación de la bioquímica en la ciencia del entrenamiento, se evidencia estos errores conceptuales de la teoría clásica cuando se abordan niveles muy altos del rendimiento en resistencia media, porque no queda otra alternativa que utilizar medios de alta intensidad y, se comprenda o no, el atleta mejora marcas. Se reconoce por un lado que las necesidades aeróbicas del 10.000m supera el 90%  (probablemente el 95%), y conseguimos mejorar el rendimiento con medios cada vez más teóricamente más  anaerobizantes  ¿cómo es posible?
La respuesta es sencilla:  LA ANAEROBIZACION NO EXISTE
COMPRENDO QUE EN ESTE MOMENTO ME SITUO FUERA DE LA DOCTRINA, Y ME SELALARÁN COMO APÓSTATA DE LA DOGMÁTICA  ESTABLECIDA. Solamente espero un poco de cortesía para continuar con el debate,  y las limitaciones del espacio aconsejan ir pág. por pág.