lunes, 28 de enero de 2013

HAZ DE TU IRA UN PUNTO FUERTE

Un ganador debe ser grande en todos los aspecto que implican y rodean a un deportista que no son pocos. Cada uno de los corredores que entrenan día tras día y de una manera exigente, se colocan delante de la línea de salida con las mismas pretensiones; superarse y luchar por la victoria. 
Desde el disparo de salida hasta que no se cruza la meta, la amistad no cuenta. Para uno mismo solo debería contar sentirse grande como el que más. Si ese día salieses victorioso, para y acepta las felicitaciones respetuosamente de loa que han sido tus rivales porque al fin y al cabo son compañeros, no olvides que compartís la pasión por el correr. Y si sales derrotado, no te vengas abajo, lucha con más fuerza, insiste. Si abandonas ya, no habrá ninguna opción de alcanzar tus metas. Si sales derrotado, debes felicitar al vencedor. Esta vez ha sido mejor. Estréchale la mano mientras que piensas: "hoy tú fuiste superior pero yo lo seré a la próxima, tengo mucho que mejorar". Mediante esta unión acción-pensamiento estamos creando un sentimiento de IRA. 

De Ira, no de Rabia, no confundamos terminología. Bajo un proceso de rabia, la persona pierde el control de sus acciones. Mientras que una persona movida por un ira bien canalizada, luchará por ser un grande del deporte. Y para que lo entendáis os describo a continuación dos ejemplos donde se aprecia el valor de su uso.

Michael Jordan, se convirtió en jugador profesional tras vivenciar un proceso de ira a causa de topar con un entrenador destalentoso que no supo apreciar el talento que por aquel entonces ya desprendía ese joven. 
Michael solía jugar en el patio trasero de su casa (el típico garaje que salen en las películas americanas), algunas veces solo y otras con sus hermanos mayores. Allí, refugiado del mundo, bajo la protección de sus padres sin enfrentarse a nadie y a nada. 
Un día tras leer el anuncio de las pruebas de selección del equipo de basquet en la escuela, decidió presentarse, fue entonces, cuando topo con aquel entrenador, quien le dijo que se volvía por donde había venido que no reunía ninguna cualidad para ese deporte. Así que aquel joven volvió a la casa del garaje destrozado y completamente desmotivado. Pero allí estaba su madre, que sin saberlo realizó coaching con él. Consiguió enfilarlo por un camino de superación. La frase detonante: "hijo, demuéstrales que se equivocan". Tras aquello, Jordan estuvo todo el año preparando de nuevo las pruebas, pero esta vez jugando al basquet con sus hermanos en el parque del barrio, sin esconderse de nada ni de nadie, dejando atrás aquel garaje, aprendiendo lo que era la verdadera competición, enfrentarse al rival...

Cuatro años más tarde, se proclamó campeón Olímpico, firmo su primer contrato profesional y el resto señor@s ya lo conocéis porque es historia. 

El segundo caso ha sido experimentado en primera persona, éste pasado domingo participaba en un cross puntuable para el cto. de España de campo a través por Federaciones. Justo antes de calentar un padre "sin calificación" usó un truco sucio con una compañera mía para tratar de hundirla antes de competir. No se le ocurrió otra que "este año se te nota que has aumentado de peso, seguro que así ya no corres como antes". Suerte que justo después pasaba yo por allí porque en esos momento mi amiga estaba destrozada y solo quedaban 10' para la salida. Tuve que actuar rápido, una fugaz charla motivadora orientada a que canalizara esa ira hacia dar más si cabe en la competición que la esperaba. Como la de siempre, logró realizar una buena carrera, obteniendo un buen resultado, recordando el momento con más ira para sacarla en la próxima competición.

NO DEJÉIS QUE OS ARREBATEN VUESTROS SUEÑOS O INQUIETUDES, 
LUCHA POR ELLOS CADA DÍA